Grado: Segundo
Una vez iba por el campo tocando mi tambor cuando de repente me encontré con mi sombra porque estaba bajo el sol y saqué mi sombrilla para cubrirme un poco. A pocos pasos de mí estaba la tienda de mi tío. Cogí la campana para tocarle, me atendieron y le dije a mi tío:
- ¡Buenas! Quiero comprar una gaseosa, por favor.
De regreso a mi casa se me perdió mi tambor, lo busqué y lo busqué pero no lo encontraba.
Después encontré a un señor que tocaba la trompeta, me le acerqué y le pregunté:
-Señor, ¿por casualidad has visto mi tambor?
-¡Claro amigo! lo encontré en el camino -me respondió.
- ¿Me lo puedes regresar?
-¡Claro amigo, es tuyo! -dijo con amabilidad.
Por agradecimiento, decidí compartir mi gaseosa con él y él también compartió conmigo su pizza.
Fin.
-Señor, ¿por casualidad has visto mi tambor?
-¡Claro amigo! lo encontré en el camino -me respondió.
- ¿Me lo puedes regresar?
-¡Claro amigo, es tuyo! -dijo con amabilidad.
Por agradecimiento, decidí compartir mi gaseosa con él y él también compartió conmigo su pizza.
Fin.

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